Por Enrique Quintana, publicado en Reforma
¿Servirá el adelanto del “apagón analógico” para intensificar la competencia en la industria de la televisión abierta o será otra vía para consolidar a los grupos que hoy tienen el dominio del mercado?
No hay todavía -me parece- elementos suficientes para responder a esta interrogante, aunque visualizo la intención efectiva del Gobierno de crearles competencia a Televisa y TV Azteca.
El argumento es simple. En la medida en que en plazos breves existan las condiciones para asignar nuevas frecuencias para dar televisión abierta en mercados como los de las grandes metrópolis (México, Guadalajara y Monterrey fundamentalmente) podría haber nuevos concesionarios compitiendo con los actuales.
Habría una ventaja adicional. Si se hace efectiva la política para subsidiar la adquisición de equipos que permitan recibir las señales digitales (nuevas televisiones o decodificadores), entonces la base de usuarios de los nuevos competidores sería equiparable a la de quienes dan hoy el servicio de televisión abierta, lo que permitiría un posicionamiento más rápido que el de los canales que hoy transmiten por UHF.
Sin embargo, si las televisoras actuales reciben concesiones para transmitir nuevos canales digitales en las frecuencias que recibieron para el periodo de transición, entonces en lugar de incentivarse la competencia con nuevos entrantes, probablemente se consolidaría el poder que ya tienen actualmente.
Pero hay otra consideración a tomar en cuenta.
En la medida en que esta política se fijó en un decreto presidencial y su aplicación corresponde al periodo 2011-2015, estará sujeta a la voluntad del próximo Presidente de la República, lo que le da debilidad a la política.
Pensemos que las televisoras actuales condicionan el respaldo que pueden darle -por ejemplo- a Enrique Peña, como probable candidato del PRI, a un compromiso de revisar la política para minimizar la competencia mediante un decreto que en diciembre de 2012 modifique el publicado la semana pasada, entonces se quedaría trunco el propósito de la autoridad actual.
Aunque no hay un calendario oficial para ir efectuando gradualmente el “apagón analógico”, se ha sugerido que en diciembre de 2011 podría ser en las localidades de la frontera norte, mientras que en el 2012 podría ser en las grandes metrópolis.
Un indicio de qué tan bien alineada se encuentra esta política se va a hacer manifiesto en el Presupuesto 2011, pues la Sedesol debería tener programados los recursos para comenzar a aplicar los subsidios para la adquisición de receptores o decodificadores.
Se ha hecho visible en los pocos días posteriores a la publicación del decreto que tanto las televisoras como el PRI no se van a quedar con los brazos cruzados y veremos en el Congreso en las próximas semanas el intento de descarrilar el propósito presidencial de incentivar la competencia en el sector.
Por cierto, las cuentas alegres que hacen funcionarios respecto a los 10 mil millones de dólares que podrían obtenerse al licitar el espectro que se liberaría en el tránsito de la televisión analógica a la digital, por lo menos resultan prematuras. Si se diseña la licitación de esas frecuencias como la célebre licitación 21, entonces la historia puede ser muy diferente.
El ‘apagón analógico’
(Países que ya lo realizaron y fechas)
Luxemburgo Dic 2006
Finlandia Sep 2007
Suecia Oct 2007
Suiza Nov 2007
Bélgica Nov 2008
Alemania Nov 2008
EU Jun 2009
Dinamarca Nov 2009
Noruega Dic 2009
España Abr 2010
Fuentes: autoridades de los países.
enrique.quintana@reforma.com