Por F. Bartolomé, publicado en Reforma
¡Recórcholis! Si los estrategas de Enrique Peña Nieto querían presentarlo en sus spots como un oficinista harto, que regresa a su casa cansado de trabajar… ¡lo lograron! Al parecer los genios de la comunicación mexiquense quisieron darle al Gel-boy un look a lo Barack Obama, con ese aire despreocupado, en mangas de camisa y con la corbata de lado. Sin embargo, lo que se ve en pantalla es a un gobernador sombrío, al que la camisa le queda muy grande, quizá porque ha perdido demasiado peso. Demacrado pero, eso sí, muy bien peinado. Ojalá que Peña haya guardado la factura de lo que le cobraron por ese spot, pues de aquí al domingo, que es cuando presenta su quinto informe de gobierno, todavía tiene oportunidad de reclamar que le devuelvan su dinero.