Miss Cortina de Humo
Por Mario Campos, publicado en El Universal
Primero fue un adjetivo, hoy es un sustantivo: sospechosista. Término que describe al hombre o la mujer que han hecho del sospechosismo una forma de vida. Su modus operandi se basa en una simple premisa: nada de lo que parece es, siempre y cuando lo que parezca resulte favorable para alguna autoridad. Y podría tratarse de una práctica hasta divertida de no ser porque resulta contraproducente para el país y para quien mira así la vida pública.
Es malo para la sociedad en su conjunto porque quien asume que detrás de cada hecho hay un complot termina inevitablemente por poner en duda el funcionamiento de todas las instituciones: los organizadores de un concurso de belleza, las autoridades electorales, las instancias de procuración de justicia o la Presidencia de la República. De lo que se trata es de advertir sobre las supuestas causas ocultas, más allá y esto es fundamental, de la evidencia que se tenga a la vista. Y la práctica es popular, va desde ciudadanos comunes y corrientes, pasando por periodistas y hasta algunos jerarcas religiosos.
Pero decíamos que es un problema también para quien así vive porque paradójicamente se convierte en lo que más odia en la vida: en un ingenuo. Porque por esas cosas extrañas los extremos terminan tocándose y tan poco crítico es quien cree a ciegas todo lo que ve o le dicen, como quien asume que siempre hay otros intereses -por lo general perversos – encargados de hacer maniobras para distraer nuestra atención.
En los últimos días, por ejemplo, ya había quien aseguraba que el triunfo de Jimena Navarrete como Miss Universo era una acción gubernamental para moldear el estado de ánimo de la opinión pública. Lo mismo que se dijo hace algunos meses cuando una persona – evidentemente mal de sus facultades mentales – secuestró un avión y terminó sometido – sin portar armas ni explosivos – en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México.
Se trata de acciones que en la mente de los especuladores son evidentes cortinas de humo, cuando en los hechos ninguna de esas acciones dura en la agenda de los medios o de la opinión pública por más de tres días. Valientes intentos manipuladores. ¿Alguien cree que a los habitantes de Nuevo León se les olvida el problema de seguridad por que una mexicana ganó Miss Universo?, ¿es posible aceptar que una persona o institución gastó millones de dólares para comprar una corona que será una anécdota más en unas semanas cuando se discuta el presupuesto 2011?
La realidad es que la sociedad es mucho más madura, inteligente y crítica de lo que los sospecho sistas creen por lo que en muchas ocasiones los partidarios del complot terminan en la fila, qué pena decirlo, de los menos críticos, al ser incapaces de reconocer lo real de lo imaginario.
En fin, un caluroso saludo para ellos y que disfruten la próxima conspiración.