Ciro Gómez Leyva (R. Fórmula). No sé si sea lo que le llamamos un “call center” de la propia Comisión de Derechos Humanos, pero hay distintos puntos de vista, diciendo que la crítica que hizo ayer en este espacio al comunicado de la CNDH era injusta, sintetizo, resumo qué fue lo que pasó:
Desde el lunes a las 4 ó 5 de la tarde sabíamos que habían desaparecido un grupo de periodistas, en la noche del lunes sabíamos quiénes eran, qué es lo que había pasado, incluso algunos de ellos ya habían echo contacto con los medios, nos enteramos de que habían aparecidos quemados sus autos y ahí empezó el proceso de contacto, que incluyó en una de las solicitudes mantener el silencio.
Ahí gente con mucho talento periodístico, compañeras “estoy hablando de mujeres” hicieron un trabajo pocas veces visto, hablaron con distintos medios de comunicación, pidiéndoles no que no que no tocaran el tema, eso nunca lo haremos, sino pidiendo un pequeño plazo, porque se estaba dando un contacto con la gente que se había llevado a estos periodistas.
Y los principales medios del país, los principales diarios del país se sumaron sin pedir absolutamente nada a cambio, y así terminó el lunes. El martes siguió todo este proceso, se había mantenido el silencio, sabíamos que esto no iba a poder durar mucho más y salió el secretario general de gobierno de Durango, Oliverio Reza, a romper el silencio, y de inmediato, como “un elefante entra en una cristalería”, apareció la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a emitir un boletín que no dice nada, no aporta nada, no tiene nada que ver y que lo único que hizo fue complicar, lo que estuviera pasando lo complicó.
Allá el señor Oliverio Reza y un gobierno que no ha podido hacer nada contra el crimen como el de Durando, allá él, pero la comisión de derecho humanos federal, y que uno supondría que fue creada para denunciar, cuestionar, perseguir de alguna manera los abusos de autoridad, ayer se convirtió en “una vulgar” y “chafa agencia de noticias de cuarta” para dar a conocer, no sé cuál era la urgencia de salir a decir que estaban indignados, que estaban preocupados, que se tenía que investigar, que se tiene que respetar la libertad de expresión.
La vulgaridad, “la vulgaridad me refiero” a esas obras, a esos trabajos que no aportan nada de conocimiento, nada de luz sobre un tema. Esa fue mi crítica y por eso lo hice en la noche, me parecía de una irresponsabilidad pocas veces vista, y además criminal.
Ni siquiera tuvieron la delicadeza de hablar a los medios de comunicación afectados para preguntar de qué se trataba, nada “primero difundan, luego a ver qué pasa, si por ahí en medio este comunicado hace que maten a algunas personas, pues que pena, nosotros estamos dando una lucha”.
Son unos burócratas. Esa es mi crítica, unos burócratas que quién sabe con qué finalidad, a lo mejor alguien tiene que acumular puntos para que le den vacaciones por mayor número de boletines emitidos “es una pena”
Esto no tiene que ver con la historia de la comisión de derechos humanos, con la honorabilidad de la comisión de derechos humanos, no me meto con eso, pero es, a juzgar por este boletín, son “una punta de irresponsables”.
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