27jul10 / Caso Diego: José Cárdenas y Pascal Beltrán debaten criterios editoriales

El lunes 26 de julio, José Cárdenas publicó material relacionado con el secuestro de Diego Fernández de Cevallos. Medios Nacionales e internacionales retomaron lo que difundió. Su decisión de dar a conocer un boletín, una carta y una fotografía de DFC suscitó interesantes reflexiones en Twitter que luego se trasladaron a noticiarios y programas de análisis en medios tradicionales.

Agenda Pública (Foro TV) fue uno de los territorios del intercambio de ideas. OMCIM considera de especial interés este material. A continuación la transcripción y la grabación del programa. Bienvenidos los comentarios. 

 

Resumen Inicial

José Carreño Carlón señaló que en días pasados los sistemas informativos del hampa se anticiparon al secretario de Gobernación sobre las ejecuciones de Torreón instrumentadas desde el penal de Gómez Palacio, Durango.

Añadió que hoy, los sistemas de información de las bandas, del grupo vinculado al secuestro de Diego Fernández de Cevallos lograron colocar 12 notas de primera plana, entre ellas cuatro cabezas principales, grandes despliegues gráficos relacionadas con el cautiverio del político panista, ya sea sobre las supuestas confesiones sobre su vida pública y privada o sobre las presiones para que su familia pague el rescate o simplemente sobre la carta a su familia.

Carreño dijo que fueron diferentes las decisiones de cada medio para procesar esta iniciativa informativa del grupo que supuestamente tiene en su poder a  Fernández de Cevallos.

Indicó que, por lo pronto el gobierno del presidente Calderón no quiere saber de guerrillas ni de terrorismo.  Observó que si en el caso del carro bomba de Ciudad Juárez se lanzó con todo -incluyendo la gestión diplomática con el embajador de EU- para evitar que aquel estallido quedara registrado como un acto de narcoterrorismo, en el caso de Fernández de Cevallos primero se resistió a llamarlo secuestro -lo llamaba desaparición- y ahora insiste en que no hay elementos para caracterizar el hecho como la acción de un grupo guerrillero.

Anotó que, mientras tanto, en la agenda global sigue la nueva crisis de comunicación del presidente de EU: si la semana pasada se enredó su secretario de Agricultura en el cese injusto de una funcionaria calumniada, hoy siguió el debate sobre las filtraciones de la organización progresista WikiLeaks que pusieron en el centro de la agenda la muerte de civiles en la guerra de Afganistán. 

Debate

Para abordar esos temas esos temas, José Carreño platicó con el maestro Mario Campos y, por teléfono, con el director editorial de Excélsior, Pascal Beltrán del Río, y desde Radio Fórmula con José Cárdenas, conductor y periodista que –subrayó- dio la primicia de la carta atribuida a Diego Fernández de Cevallos y del comunicado de sus captores:

Carreño.-  En el programa estamos convencidos del derecho, de la facultad que tienen los medios en una democracia de seleccionar libremente qué publican y qué no publican.  Es suya esta función y nos parecen atendibles las razones de cada medio para tomar sus decisiones.

Pepe Cárdenas tomó la decisión de publicar los documentos que se le hicieron llegar sobre el cautiverio de Diego Fernández de Cevallos; mientras tanto, Excélsior y su director editorial tomaron una decisión muy atendible de publicar en páginas interiores un breve resumen de ese material, contra la decisión de 12 diarios de esta capital que lo desplegaron en primera plana.

Vamos a escuchar las razones de cada uno y después vamos a hacer algunas preguntas.  Pepe, ¿cuáles son los criterios que hay que transparentar para publicar estos materiales?

Cárdenas.- Considero, como profesional del negocio de la información, que evidentemente nadie es dueño de la verdad; pero existe el afán comprometido con la audiencia de publicar o de informar, no de editorializar.  Es decir, nosotros, como profesionales, tenemos la obligación de tener la certeza de lo que somos capaces de avalar con nuestro nombre, con nuestra firma y con nuestra trayectoria profesional, en mi caso de 40 años.

Sobre esta base, y antes de publicar absolutamente nada, una vez que recibí la comunicación a la que has hecho referencia con insistencia -y que hoy ha desatado una posterior polémica que a mí me parece no tan importante; la noticia en sí es lo relevante para mí-, luego de que se ha desatado todo esto me he puesto a reflexionar y creo que si volviera a ocurrir lo volvería a hacer.

Mi afán no es el de juzgar ni el de analizar las cosas, como ustedes lo hacen, sino informar, e informar con base en la certeza, en la  comprobación de los datos, en el cruce de la información y tener la absoluta seguridad de lo que está pasando… porque uno no va a poner en juego un prestigio y un nombre.

Esa es la decisión que a mí me llevó a publicar y a difundir lo que ahora está siendo criticado en este caso por Pascal Beltrán del Río y la actitud editorial de Excélsior, que es muy diferente.  Creo que los medios nos estamos colocando en los extremos y lo que importa no son los medios, sino la información.

Mario Campos.-  Desde esta perspectiva y ánimo de escuchar los criterios que llevaron a Excélsior a distanciarse del resto de los medios al publicarlo en páginas interiores sin la imagen fotografía, sin el texto de la carta y sin el otro comunicado, ¿cómo llegaron a ésta decisión, Pascal?

Pascal Beltrán.-  Seguimos con muchísima atención la divulgación de estos documentos, de la fotografía, de la carta y del comunicado que hizo el estimado colega Pepe Cárdenas.  Nos parece que demuestra que hay un enorme interés en el caso Diego en el país, de los secuestros que más han llamado la atención, el secuestro de uno de los personajes más importantes en la historia del país.

Lo que hicimos es lo que hacen los reporteros: ver la información, valorarla, tratar de confirmarla.  Porque nos pareció, viniendo de la fuente que venía, que no había una confirmación suficiente de su  autenticidad, y recurrimos a las fuentes, a las que creíamos que era necesario recurrir: la familia, el abogado de Diego Fernández y algunas instituciones de seguridad y procuración de justicia.

En ninguna de estas instituciones, en ninguna de estas fuentes pudimos obtener una confirmación.  Entonces, nuestro deber con nuestros lectores era informarles de lo que se había estado discutiendo a través de las redes sociales el día de ayer, (pero) era también decirles con toda honestidad que nosotros no pudimos confirmar esto, que no estábamos en posibilidad de darle al lector la certeza de que esta información es verídica.

En este punto desconozco si la carta que se divulgó de Diego es realmente escrita por Diego.  No digo que no lo sea; digo que no lo sé.  Tampoco podría afirmar contundentemente que se trata de su fotografía, aunque ciertamente se parece mucho a él.  Y yo me abstendría de llamarle “prueba de vida”, como lo han hecho algunos, porque si tomamos como ciertas la fotografía y la imagen de la revista Proceso del 23 de mayo, creo que está un poco lejano para parecer prueba de vida.

Por último, lo que me parece es que no podíamos dar a conocer de ninguna manera el contenido del comunicado de los presuntos secuestradores, o, dicho de otra manera, el presunto comunicado de los secuestradores, porque su contenido atenta claramente en contra de la dignidad de una persona víctima de secuestro.

 

Carreño.-  Es sin precedente que editorialistas transparenten los criterios con que toman estas decisiones.  A mí me parece de los más sano y de los más trascendente.  ¿Pepe Cárdenas?

Cárdenas.-  Ciertamente vuelvo a lo mismo.  Hay quien ha optado por el silencio.  Otros hemos intentado privilegiar la obligación de informar.  No creo que haya una norma  ética  para  tratar  esta cuestión: el divulgar la carta de Diego, la fotografía, etc.

Hemos recibido el material y hemos intentado en la medida de nuestras posibilidades certificar este material como auténtico, y hemos tenido un poco más de suerte, Pascual.  Te lo digo con franqueza: hemos tenido un poco de suerte; dicen que reportero sin suerte no es reportero.

Yo tenía en la casa de ustedes un comunicado de Diego, una felicitación.  Inmediatamente fui a ver esta letra.  Comparé la letra con la de la carta autógrafa facsímil que me fue enviada.  La letra coincide.

Inmediatamente di los pasos siguientes para tratar de confirmar que efectivamente la procedencia del correo es legítima, entre comillas, que no es un chantaje o una mentira o que no es un truco de alguna institución gubernamental para manipular, etc.  Y hasta donde puedo comentar públicamente, lo pude lograr, lo pude hacer.

Está plenamente identificado el origen  del correo.  Tuve esa fortuna también de acercarme a alguien muy próximo a Diego, con quien comenté fuera del aire el hecho y ciertamente ellos me confirmaron que puede ser posible que se trate de los mismos que enviaron el primer boletín que contenía la primera fotografía, esa fotografía humillante que pudimos mirar y que también se publicó en prácticamente todos los medios de información.

Lo que ha sucedido -y no abuso del tiempo-, es que como a Julio Hernández, como a Ciro Gómez Leyva, les llegó en primer momento la fotografía así me llegó a mí.  Yo no la solicité.  A mí me la mandaron y lo único que hice profesionalmente fue tratar de verificar su autenticidad.  Lo intente y, a mi criterio, lo logré.  Por eso me atreví a dar el paso.

Campos.-  Ahora, de estos criterios que nos cuenta hay varios que me parecen más fáciles de comprender, como es el hablar a familiares, abogados, pero me llama la atención esta parte del correo: ¿Hubo algún tipo de diálogo, de comunicación, a lo mejor no puede revelar el contenido, pero más allá de lo que conocemos, hay más cosas de las que ya conocemos?

Cárdenas.-  Intenté -al igual que lo hizo el reportero Pascal Beltrán del Río- localizar a Antonio Lozano Gracia.  Sabemos que el Juan al que se refiere el comunicado es Juan Collado, que también ha estado muy cercano al caso.  No pudimos contactar con ninguno de ellos, ni mucho menos con el hijo de Diego, pero sí pudimos hacerlo con una persona muy cercana a la familia y él fue el que nos indicó que temía que la carta fuera auténtica y por ahí se fundaron las certezas.

Cuando acudimos a quien teníamos que acudir a nivel de razonables expertos en estos temas recibimos una certificación semejante.  No puedo explicar con detalle de qué se trató, porque eso sí sería peligroso para la vida de Diego.

Lo que creo es que con este esfuerzo de información, con la divulgación de la carta y con la divulgación de la fotografía, no estamos poniendo en juego la vida de la víctima, porque ese sí es un valor superior.

Puse en la balanza el punto de vista ético y llegué a la conclusión profesional de que no está en riesgo la resolución de la tragedia, no está en riesgo la vida de Diego Fernández y sí puede contribuir a que esta negociación se agilice.

Si de alguna manera puedo contribuir para facilitar un diálogo que termine con la liberación de una persona respetable de la política, y personalmente muy estimado, estoy dispuesto a esto y a mucho más.

Carreño.-  Muy bien, Pepe.  Hay una serie de preguntas que están en el aire, que están en el Twitter, que ha hecho el propio Pascal Beltrán del Río, que han hecho otros analistas de medios.  Me llevarían a hacerte dos preguntas muy directas y luego pasar a ver alguna otra contrastación entre las dos columnas tuyas.

Nada más para confirmar lo que acabas de decir.  Simplemente de la lectura de los textos que se publican hoy no se deduce necesariamente ni la prueba de vida -te lo han dicho de muchas maneras-, ni tampoco que su publicación garantice la integridad o la vida de Diego Fernández de Cevallos.

¿Hay algún otro elemento que tú tengas, aparte de lo publicado, para que tú puedas garantizar que esto es una prueba de vida, por un lado, y por otra parte que con la publicación de estos materiales no se pone en riesgo la vida de Diego Fernández de Cevallos, sino que, al contrario, como dices, ayudará a una solución digamos humana de este conflicto?  ¿Tienes otros elementos aparte de lo publicado o sólo lo publicado?

José.-  Tengo la opinión experta de quien podría eventualmente subrayar si esto es o no es una falsedad. No puedo ir más allá…

Carreño.-  No falsedad, sino que estamos hablando de los efectos…

Cárdenas.-  …porque esto sí sería exponer y resultar algo riesgoso.  También entiendo, por la experiencia informativa, que hay explicación respecto a los tiempos.  Porque me dirá Pascal, con toda razón, “es que no coinciden las fechas”.  La fotografía parece haber sido tomada al día siguiente de la primera fotografía… 

Carreño.-  Exactamente.  Parece que tiene dos meses. 

Cárdenas.-  …es la misma venda, trae distintos pliegues.  Es el mismo fondo, es el mismo señor -en este caso presuntamente Diego, tiene la misma barba, etcétera- con un plano diferente.

Sí les puedo comentar que estas fotografías fueron tomadas con la misma cámara.  Ese análisis ya lo hicimos un grupo de amigos a los que nos gusta la fotografía y determinamos con casi absoluta certeza que se trata de fotografías tomadas con teléfono celular; esto es, con una baja resolución en cuanto al número de pixeles.

Ahora, por otro lado, hablamos de las fechas.  La fotografía muestra a un Diego portando la revista Proceso correspondiente al 23 de Mayo; es decir, nueve días después de su secuestro o desaparición.  Es una estancia muy larga tomando en cuenta que ya van más de 70 días de la desaparición y secuestro de Diego Fernández de Cevallos.

Luego viene la carta manuscrita autógrafa por Diego, que está fechada el 10 de Junio. También es una distancia muy larga.  Estamos hablando de poco más de mes y medio. Pero la comunicación que hacen los “misteriosos desaparecedores” viene fechada julio 20 del 2010; esto es, hace siete días.

Analizando la situación, creo que todos hemos tenido la experiencia, pero en la organización interna del proceso de los secuestros, un grupo es el que ejecuta la acción de secuestrar, otro distinto es el que cuida y alimenta, otro diferente puede ser el grupo que se encarga de negociar, y un cuarto grupo puede ser el que se encarga de los procesos de negociación. Entonces es un proceso muy complejo, muy largo, y dado el nivel de peligrosidad para los secuestradores, se comprende que haya distancia en las fechas y todo esto.

Yo lo consulté con los expertos y me dicen: Esto es una prueba de vida. El hecho de que sigan intentado la negociación y que hayan divulgado la carta en la que Diego le reclama… no le reclama, le pide a su hijo que actúe de la manera más pronta, más expedita que sea posible, que actúe rápido, porque de otra manera puede haber problemas.

El tiempo es determinante, ha dicho Diego:  Ellos tienen todo el tiempo del mundo, no les corre prisa y lo mismo les da mañana que 100 días.  Pero decía Diego en una parte: Para tu padre lo que no sea de inmediato no tiene sentido.

Eso es lo que a mí me da una certeza. También, perdón que apele a un instinto casi animal, pero en este negocio del periodismo y de la información también cuenta un poco el olfato, ¿no creen?

Campos.-  Pascal Beltrán del Río, uno de los elementos que se ha discutido también en este proceso es cuándo sí publicar y cuándo no.  Y me parece que se han dado en algún momento señales distintas de lo que ha pasado.

Pienso, por ejemplo, en otra nota del periódico Excélsior cuando se dio a conocer lo del chip que traía Diego Fernández de Cevallos, que había sido encontrado y que después hubo informaciones encontradas al respecto.

¿Cuáles son los criterios para seleccionar este tipo de notas?  ¿Es una política fija para todos los secuestros o se va construyendo sobre cada caso?

Pascal Beltrán.-  Mira, yo tengo muy claro -y voy a citar a Javier Darío Restrepo, que es uno de los expertos en ética periodística- (que) al informar sobre un secuestro yo creo que el dilema ético es elemental: ¿Se informa para servir o se informa para aprovecharse de la desgracia ajena?  ¿Se informa para ayudar a entender un fenómeno o se informa para hacer sensacionalismo?

Yo creo que si ocurre lo segundo, el más afectado finalmente será el secuestrado y lo será la familia.  Entonces, yo creo que es un elemento que sin duda hay que tomar en consideración.

Nosotros tenemos una política editorial general que tiene que ver con el crimen organizado, que la hemos practicado de manera constante: evitar convertirnos en voceros del crimen organizado.

Para nosotros, dar a conocer una manta, una narcomanta, una narcopinta que se pone en alguna calle de la ciudad, y un correo que viene de una fuente que no conocemos -es decir, no hay una persona, no hay una cara a la que podamos ligar con la difusión de estos mensajes que circulan desde ayer en la tarde-, nosotros primero nos detenemos ante la duda de que esto sea cierto, sea verídico.

Nosotros no tenemos ninguna confirmación.  Entiendo que algunos han tenido más suerte en hacerlo, pero si la mayor parte de los medios no tuvieran alguna duda, no veríamos en casi todos los periódicos mexicanos que lo publican hoy la palabra “presuntamente”, la palabra “supuesto”, la palabra “atribuido”.

Vemos cabezas de periódicos que claramente dicen de manera contundente que Diego es quien habla, pero luego lee uno las notas y está lleno de “presunto”, está lleno de “supuesto” y está lleno de “atribuido”.  Entonces, creo que la mayor parte de los medios tampoco tuvieron la suerte de confirmar esto.

Yo creo que todos hemos hecho nuestro trabajo para llegar a fondo, pero por alguna razón la mayoría no lo hemos conseguido: la mayoría no hemos logrado hablar con Antonio Lozano Gracia, la mayoría no hemos podido hablar con la familia, confirmar esto; tampoco con las instituciones de seguridad.  Entonces a mí me sigue quedando duda.

Ahora bien, aun considerando que pudiéramos amarrar toda esta información, yo sí me preguntó hasta dónde es útil, hasta dónde sirve y hasta dónde no nos convertimos en voceros del crimen organizado.

A mí me preocupa este tema de servir a la negociación.  Yo no creo que sea la razón, la función del periodismo, de servir a propiciar una negociación.  Porque generalmente yo creo que esto acabaría siendo en los términos que conviene a los secuestradores y no en los términos que conviene a la familia.  O por lo menos yo no tengo ningún indicio de que la familia se haya acercado a los medios para decir: “Publiquen porque con esto nos ayudan mucho”.

Cárdenas.-  ¿Me permitirían Mario, José, hacer una pregunta a Pascal?

Carreño.-  Sí, pero me permites nada más una pregunta para ti y ya aprovechas para contestarle a él también, Pepe.

Pascal tocó el tema de las fuentes, y específicamente de las fuentes anónimas.  Lo que se ha publicado obviamente es de fuentes anónimas.  Y el análisis que hicimos un grupo de estudiantes y de profesores de tu columna anterior, la del viernes, con ésta de hoy, con estos materiales, nos ofrece incluso contradicciones, que creo incluso se han ventilado en el Twitter.

Tenemos fuentes anónimas en los dos casos, aparentemente diferentes. Aparentemente en la columna del viernes teníamos como fuentes anónimas a voceros de las fuerzas de seguridad del Estado Mexicano; y ahora aparentemente tenemos fuentes anónimas de los secuestradores.

Estamos con estudiantes de periodismo, con profesores, ¿qué les dirías?  ¿Cómo se maneja este tema de las fuentes anónimas cuando incluso se contradicen de una columna a otra, como es en este caso, Pepe?

Cárdenas.-  Mira, Pepe, te lo explico rápidamente, si me permites, claro.  Tengo una clara explicación de todo esto.  Yo no les llamaría fuentes anónimas: yo les llamaría fuentes confiables que han ido siendo conquistadas a base de una estrecha relación profesional, exclusivamente profesional.

Yo manejo esta información con honestidad cuando advierto que no es oficial, pero que tampoco es especulación.  Yo parto de una base: con una vida de por medio por supuesto no se juega.  Y hago algunos planteamientos, algunos de los cuales ya estaban incluso publicados, como el caso del periódico Excélsior que publicó lo del chip, etcétera…

Carreño.-  Pepe, tenemos un minuto para que lo aproveches para hacerle también la pregunta a Pascal.

Cárdenas.-  (inaudible) …que se había comunicado con Diego el 11 de junio.  Eso lo publicó La Jornada. Todo mundo sabe que Antonio Lozano encabeza las negociaciones.  He obtenido información de que la familia está vendiendo propiedades del Jefe Diego para reunir el rescate.

Donde hay contradicción, y tienen toda la razón, es cuando yo afirmo que el monto del rescate se ha fijado en 30 millones de dólares y que originalmente se pedían 50.  Los secuestradores de Diego o quienes tengan a Diego, han contestado que es absolutamente falso, que es una hablilla -así lo dicen textual-, que ellos no han reducido sus pretensiones respecto al rescate.  No precisan cifras.  Yo quiero suponer que siguen hablando de los 50 millones.

Hay otra contradicción en la columna.  Yo señalo que al frente de Tendencia Democrática Revolucionaria Ejército del Pueblo está Constantino Alejandro Canseco Ruiz.  Esa es información de inteligencia nacional.  Bueno, ahora nos ha mandado una carta el hermano de Canseco, de este comandante, el licenciado Felipe Edgardo Canseco Ruiz, y nos dice que su hermano no está en este momento en activo como líder de ningún grupo guerrillero y, por ende, que no ha participado en evento alguno, al referirse en el caso concreto de Diego.

Bueno, puede ser una contradicción y puede ser que mi fuente se haya equivocado, pero no está negando que TDREP no exista, ni está negando que TDREP no haya tenido algo que ver con el secuestro de Diego, ni está negando que este grupo ha operado 20 años en la zona de el Bajío, ni tampoco está negando que estos secuestros tienen similitud con el de Harp, el de Lozada, el de Sekiguchi, de Lavender, incluso el de nuestro amigo Joaquín Vargas.

En fin, hay muchos puntos que son interesantes.  Pero si me permites, Pepe, yo le quería preguntar a Pascal…

Carreño.-  Lo que pasa es que se nos ha acabado el tiempo, mi querido Pepe

Cárdenas: … (inaudible) si el suelo está parejo.  ¿A qué me refiero?  ¿No fue el periódico Excélsior el que publicó en un momento dado -todos estos protagonismos aparte- las grabaciones obtenidas de manera ilícita de las conversaciones de Fidel Herrera Beltrán, el gobernador de Veracruz?  ¿No fue Excélsior el que publicó, con base en un hecho delictivo, una verdad periodística?  Es una pregunta para Pascal con todo respeto.

Carreño.-  Yo creo que es otro tema también ese, ¿no?  Los voy a invitar para una siguiente sesión, Pepe, porque se nos acabó el tiempo lamentablemente.

Fue una reunión realmente trascendente. No hay antecedentes de una discusión de editores y de periodistas que ventilen sus criterios para seleccionar las noticias, para decir qué publican y qué no publican.

Link cortesía de CIAM y GA Comunicación 

Segunda parte

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s