Por Samuel Mesinas, publicado en Milenio
El consumo cultural de la niñez mexicana está centrado en la televisión. Los infantes de 4 a 12 años en zonas marginales ven cuatro horas diarias, en su mayoría producción para adultos porque sólo 7.6 por ciento de los programas tiene barra infantil, cifra que coloca al país en el segundo lugar de exposición mundial de los niños a la televisión, detalla el “Informe de calidad de los contenidos de los medios 2008”, de la asociación civil A favor de lo mejor de los medios.
Experiencias de lucha por el respeto a los derechos de los niños que han derivado en leyes y políticas que pugnan por regular los contenidos audiovisuales, voces críticas sobre la necesidad de crear medios públicos, testimonios de proyectos de comunicación colectiva, producción radiofónica y televisiva libre son algunas de las actividades que se realizaron el pasado fin de semana, en el primer Festival de Niños y Medios de Comunicación Apantallarte.
Al encuentro acudieron 4 mil niños, 2 mil 500 escucharon las conferencias y mil 500 participaron en los talleres de producción radiofónica y audiovisual. Presentaron el trabajo de radio y televisión de calidad cerca de 75 colectivos, medios públicos, productores privados, colectivos independientes de 13 países de Iberoamérica. Los niños fueron convocados por ONG, el programa Rehilete del GDF y colectivos de la ciudad.
“En América Latina la televisión va a la vanguardia de la violación a los derechos de los niños. El derecho a la identidad cultural, como derecho humano básico, es el más violentado. Ahora bien, la educación audiovisual es fundamental porque toda la reconversión tecnológica de este siglo termina en un monitor”, enfatiza Susana Vellegia, presidenta de la argentina Nueva Mirada AC.
“La televisión debe respetar escrupulosamente la convención internacional de los derechos del niño, que tiene rango constitucional”, apunta sobre este documento rubricado por la ONU al que México se adhirió hace 20 años.
“Tenemos leyes magnificas que no se cumplen; en países con diversidad cultural como Perú, donde hay 4 millones de hablantes de quechua, no existe un sólo minuto televisión en esa lengua”, señala Bernardo Cáceres, peruano que trabaja para la organización holandesa Free Boys, a través del programa Kid News Network.
¿Es posible lograr un cambio en la vida de los niños mediante los medios? “¡Claro que sí!”, responde Olga Durón, productora radiofónica y codirectora de Apantallados. “Un niño descubre que además de la coca cola, las telenovelas y las caricaturas, hay otros caminos —en internet, videos y otros canales de tv y de radio— con contenidos de calidad apropiados a su edad, intereses y habilidades. Que puede hablar frente al micrófono y contar historias de otros o de sí mismo”.