Por Juan P. Becerra-Acosta, publicado en Milenio
El miércoles pasado fue el décimo aniversario de la muerte de mi padre, Manuel Becerra Acosta Ramírez, quien fuera subdirector de Excélsior hasta julio de 1976 (fecha del golpe a ese diario orquestado por el entonces presidente Luis Echeverría), y que un año más tarde fundó el Unomásuno.
Hace siete años, para que fuera leído en un homenaje a mi padre, redacté un texto parecido a este: cada mañana en la vida de aquel periódico creado en 1977, y dirigido por Manuel hasta 1989 (cuando se extinguió por otro golpe, perpetrado a la sazón por el presidente Carlos Salinas y por un traidor sepulturero de cuyo nombre no me quiero acordar), una rebelde excitación recorría las entrañas de quienes trabajábamos ahí: la incontrolable adrenalina se mezclaba profusamente con la sangre, hasta el momento en que teníamos en las manos un ejemplar del diario. Sigue leyendo