Twitter y medios tradicionales

Por Andrés Lajous, publicado en El Universal

El reporte Latinobarómetro 2009 contiene datos interesantes sobre la desconfianza en nuestro país. Por un lado documenta altos niveles de desconfianza en ciertas instituciones que a nadie sorprenden como lo son la policía, los partidos políticos o el gobierno en general. Por el otro, están también muestras de desconfianza a instituciones no gubernamentales, como los medios de comunicación, que suelen ser publicadas y analizadas con menor frecuencia. Algunos ejemplos:

a) 40% de los encuestados confían mucho o algo en los diarios; b) 46% confía mucho o algo en la televisión, c) 50% confía mucho o algo en las radios. (En todos los casos México está por debajo del promedio latinoamericano).

En las democracias los medios de comunicación masivos juegan un papel fundamental como parte de los mecanismos de control que ejerce la sociedad sobre sus gobernantes. Es a través de ellos que de manera amplia, ciudadanas y ciudadanos se enteran de lo que hacen los gobiernos a su nombre, de cómo asignan, ejecutan, y evalúan los recursos públicos. Los gobiernos pueden ser malos gobiernos, y en el fondo nadie se llama a la sorpresa, pues existe el supuesto básico de que los malos gobiernos como mínimo pueden ser castigados electoralmente. Es decir, en el peor de los casos existen algunos mecanismos legales para que gobiernos y gobernantes tengan que rendir cuentas frente a la sociedad. Sin embargo, el problema se complica cuando los mecanismos que usamos para informar y comunicar lo que hace un mal gobierno o no existen o toman la decisión de no comunicar información que puede ser relevante para la sociedad sobre cómo se está ejerciendo el poder público.

En los medios de comunicación masivos, como están configurados en México, no hay un sistema mínimo de rendición de cuentas frente al público. Uno supondría que si este sector estuviera menos concentrado, los medios de comunicación atenderían las demandas y preocupaciones de los consumidores, simplemente con el afán de mantener o conquistar más y nuevos mercados. La competencia no es garantía, pero en nuestro país ni siquiera tenemos manera de confirmar si con un mercado menos concentrado de medios de comunicación masivos, más abierto, tendríamos mayor rendición de cuentas.

El espacio entre el funcionamiento de los mecanismos de control de la democracia y las formas en las que nos comunicamos unos con otros públicamente, es el espacio en el que los medios de comunicación masiva se vuelven instituciones de interés público. Según una visión jacobina, dice Pierre Rosanvallon: “Un periódico es un poder público en manos de particulares: el periodista interviene con su conciencia o sus intereses personales como único mandato”. Con esto no podemos concluir que los medios deban estar bajo control estatal, por el contrario, debe de haber un mecanismo mínimo que garantice que no dejen de cumplir su función democrática, justamente para contrarrestar en alguna medida el poder estatal.

En un artículo esta semana, Fernando Escalante dice: “Ningún medio de comunicación privado está obligado a informar acerca de nada” (La Razón 24/05/10), no hay duda que tiene razón. Aún así, es más fácil imaginar un sistema democrático en mejor estado cuando muchos medios de comunicación, tienen el interés de comunicar muchas cosas.

La desconfianza que hoy existe hacia los medios, podría entenderse en sentido positivo si existiera una manera clara de que esa desconfianza tuviera consecuencias prácticas, como lo puede ser en otro ámbito del poder un proceso electoral, o un mercado altamente competitivo. Una de las cosas que ha representado la expansión del acceso a internet en nuestro país, son los espacios para debatir y exigir cuentas a los medios de comunicación, y a quienes ocupan espacios en ellos. Los servicios de distribución y agregación de información que hay en internet, como lo son las redes sociales (Twitter o Facebook) y blogs, cada vez con mayor frecuencia ponen en contacto a personas que se toman en serio el papel democrático de los medios y contribuyen poco a poco a su muy necesaria desconcentración.

http://twitter.com/andreslajous

Activista político

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One comment to Twitter y medios tradicionales

  1. Interesante artículo y valiosas reflexiones. Sólo un punto sobre la cita sobre Fernando Escalante: en México no hay medios electrónicos PRIVADOS.

    Lo que hay son particulares a los que el Estado ha dado en concesión la explotación comercial de frecuencias radioeléctricas, propiedad de la Nación, es decir, propiedad pública.

    Ética, sino es que jurídicamente, la Nación–a través de las instancias de representación pública con que cuenta–tiene el derecho de exigir a quienes se benefician de la concesión de un bien público un ejercicio de rendición de cuentas, igualmente público, sobre qué han hecho con ese bien que se les ha concesionado.

    La primera forma de rendición de cuentas debiera ser la más material y concreta: que paguen, sin excepeciones no regímenes especiales, lo que les corresponde en impuestos.

    Un saludo

    Mtro. F.N. López Veneroni

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