Pablo González, ¿el hijo de Claudio?
Por Carlos Mota, publicado en Milenio
Una sonrisa muy grande se dibujó antier en el Centro Banamex cuando Pablo González Guajardo —que estaba tomando posesión como nuevo presidente del Consejo de Comunicación— afirmó que la gran tarea de este país era profundizar la estrategia emprendida para mejorar el sistema educativo a través de la Alianza por la Calidad de la Educación. Esa sonrisa era de Josefina Vázquez Mota, que estaba flanqueada por Lorenzo Servitje, a su derecha, y por Marcos Achar, a su izquierda.
No era para menos la sonrisa de Josefina. Pablo ponía el acento en el tema de la dignificación de la labor magisterial, algo que la panista ha defendido ampliamente. Y no era para menos porque el consejo que preside Pablo desde el miércoles es una de las maquinarias más convincentes y poderosas que existen para diseminar mensajes de alto valor a todas las capas de la sociedad.
El Consejo de la Comunicación, en este su 50 aniversario, recordó que ha sido responsable de difundir valores que se nos han quedado en mente y en actitud. Yo recuerdo particularmente, de todos los ahí resumidos, el de “Ponga la basura en su lugar”. Ojo: son mensajes sencillos pero que van al grano. Son poderosos. El consejo tiene mucho dinero y muchas alianzas en los medios para esparcirlos. La campaña actual es la de los empresarios Pepe y Toño.
Pablo está sentado ahora en una silla con muchas ventajas: puede crear el mensaje que quiera, echar mano de las mejores agencias de publicidad, utilizar el tiempo que tiene en la mayoría de los medios masivos e impresos: en fin, puede construirse ya no nada más como una de las grandes personalidades del mundo de los negocios. Ahora también de la sociedad.
Yo conocí a Pablo hace tres años, en que nos reunimos para hablar de Kimberly Clark. Charlamos de pañales, papel de baño y toallitas húmedas. Y de su desempeño financiero, por supuesto. Desde entonces para acá aún aparecen menciones de personas que al referirse a él lo ubican como “el hijo de Claudio”. Lo es, por supuesto, pero la presidencia del Consejo de la Comunicación le abre la puerta a una miríada de posibilidades para desplegar su liderazgo también en otros ámbitos. Y a todas luces se ve que lo va a aprovechar.