La crítica y los medios

Por Héctor Aguilar Camín, publicada en Milenio

En el espíritu crítico que gobierna nuestros medios falta la crítica de los propios medios. Candiles de la calle, oscuridad de su casa.

Las últimas semanas han sido particularmente propicias para una reflexión crítica sobre los usos y costumbres de nuestros medios. Digo medios aquí en su acepción de prensa escrita y electrónica, particularmente en su especialidad informativa y de opinión sobre la vida pública.

La primera pregunta tiene que ver con el carácter de bien público que tienen los medios: ¿están cumpliendo los medios con la tarea de informar a su sociedad, de hacerla una sociedad más inteligente, mejor armada para tomar decisiones?

Sinceramente, no lo creo. Las semanas recientes bastarían para demostrar que los medios tienden a masajear, alborotar y enardecer a sus audiencias más que a (in)formarlas.

Los procesos y las decisiones fundamentales de la vida pública son desplazados día a día por anécdotas triviales, cuando no vergonzosas; por personajes que debieran suscitar nuestro pudor más que nuestra atención, y por dichos atrabiliarios o improvisados que “hacen la nota” y dispensan a los medios de buscar, ordenar y transmitir la información.

La “nota” no es la información, sólo es “la nota”. Hace ya algún tiempo entre nosotros que “la nota” devora a la información y al informador

La segunda pregunta, que toca los fundamentos éticos mismos de nuestra profesión, es si los medios están diciendo la verdad, si están siendo espejos fieles de lo que pasa en nuestra vida pública, si el país de la realidad se asemeja al país de los medios.

Es una cuestión de grado, desde luego, pero la respuesta, a mi juicio, vuelve a ser no. Verdades fundamentales del país real simplemente no existen en el país de los medios.

Ejemplifico con el tema de la violencia. Cada uno de los muertos que los medios nos han mostrado estos años, es verdadero, nadie los ha inventado.

Pero la imagen que proyectan esos muertos ciertos, la imagen de un país envuelto en una espiral homicida, más violento que nunca, más peligroso que Irak o Colombia, esa imagen es falsa, corresponde sólo a unas cuantas ciudades, minoritarias en la realidad pero privilegiadas por los medios en su difusión de “la nota”.

Como ha probado Fernando Escalante Gonzalbo (Nexos, 9/09) los homicidios en México no ha hecho sino descender de 1990 a la fecha. Nuestros medios sugieren abrumadoramente otra cosa. Faltan abrumadoramente a la verdad.

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6 comentarios hasta ahora

  1. Karina on

    Usos y costumbres de nuestros medios, en realidad deberían utilizar palabras tales como la manera de ocultar y disfrazar la información. Ante esta postura, manifiesto que no hace falta aclarar el papel que los medios de comunicación tienen ante la sociedad como la nota refiere, puesto que éste ya está más que claro.
    Los medios sí se encargan de informar a la opinión pública, tal vez no de la manera correcta y con la suficiente información que deberían, pero ¿Quiénes son los responsables de que esto suceda?, ¿en realidad son los medios?, o ¿son personas que prefieren ocultarse tras de ellos?, en fin, de todos modos esta respuesta no importa porque sea quién sea el culpable de este mal manejo de información, de cualquier modo seguiremos diciendo que los responsables de que nuestra sociedad sea cada vez peor con respecto a la cultura, la información y sobre todo una educación que en lugar de mejorar empeora día a día, son y serán los medios, claro y es que nadie más puede atribuirse dicha culpabilidad, por eso que mejor que los medios.
    Si nos ponemos a reflexionar por un momento esta situación, llegaríamos a la conclusión de que la pregunta correcta en éste caso es ¿por qué nuestros medios no informan cómo deberían hacerlo?, ¿será que es el gobierno quien pretende mantener información oculta?, ¿qué pasaría si la prensa, por citar un medio de comunicación, dijera abiertamente que el famoso secuestro del avión de la línea aérea “Aeroméxico”, fue todo un montaje por parte del gobierno y presentara pruebas que sustenten tales argumentos?, por obvias razones quien firmara esa nota, perdería su puesto en el periódico así como se le obligaría a desmentir dicha información, entonces cualquier medio está sometido a la censura de una o de otra forma, no publicarán información de tipo político o económico que los comprometa con el gobierno, a pero quién tiene la culpa, los medios.
    Sí dicen la verdad, obviamente, pero no lo hacen por completo, siempre hay algo que mantienen en el anonimato, por esta razón es preferible consultar varias fuentes de información y crear nuestros propios juicios sobre el tema, aunque los medios son quienes nos mantienen informados de una o de otra forma no es su obligación hacer que todo el mundo las conozca o sepa de ellas, claro sí es su objetivo pero, aclaro, no su obligación.
    Ya es cuestión de cada persona si prefiere programas informativos, documentales o noticieros, o si prefiere los programas de chismes del espectáculo, a los cuales si atribuyo falsedades y supuestos. De cualquier manera pienso que son las personas quienes deben formar sus propias críticas a los medios y pensar de alguna manera si ellos prefieren vivir en la ignorancia o empezar el cambio por ellos y no por opiniones de otras personas.

  2. marilú on

    La información que nos venden los medios ya no es información, buscan cualquier cosa para entretenernos en vez de informar lo que realmente pasa, ahí esta Juanito y su reality show, pues durante todo el tiempo en que decidió en irse y quedarse en Iztapalapa nadie dijo más sobre el impuesto disfrazado, entonces los medios deberían ser más críticos e informar lo que vale la pena para nosotros.

    Y es que como ya es bien sabido los medios de comunicación giran en torno a intereses económicos y políticos, los sociales después los resolvemos, pues quienes de verdad manejan los medios en México están ocultos sólo aprobando lo que les conviene.

    Por supuesto que los medios de comunicación no son fiel espejo de lo que pasa, o tal vez son medios espejos, pues después de una nota sobre el bordo poniente inmediatamente hablan de Juanito o de las disputas de poder (comisiones) en San Lázaro, y es que a pesar de que los políticos son quienes nos representan más bien parecen títeres que actúan para entretenernos.

    Pero a pesar de un sin fin de críticas los medios seguirán así porque así siempre han sido, ni importa que pelemos por una información “pura”, no importa que haya medios independientes, pues en México la mayoría de la gente escucha y ve sólo a las grandes expresas de comunicación.

  3. Gerardo Suárez on

    Sobre esta opinión de Héctor Aguilar no puedo dejar de pensar en el ejemplo de la violencia. Me parece que está usado de manera amañada este tema para decir que en el país no hay tanta violencia como en los medios se maneja. Las preguntas base de su crítica a los medios –y de una autocrítica de los medios- han estado en boca de muchos, se ha escrito acerca de ello, y en la Facultad de Ciencias Políticas es un tema muy recurrente.
    La primera pregunta que refiere a información o “sacar la nota” arroja una respuesta que no es nueva, por ejemplo, en la FCPyS: los medios de comunicación masiva –o mejor dicho los dueños y trabajadores de los medios- desvirtúan la función informativa de estos y se dedican a encantar al público con notas de dimes y diretes.
    El problema se halla en la segunda pregunta: si los medios están diciendo la verdad. Aguilar responde que no y dice que por ejemplo, en el mundo de los medios la violencia en México indica un peligro mayor que en Irak o Colombia, pero en el mundo real los homicidios han disminuido de 1990 a 2007, como señala Fernando Escalante en Nexos de septiembre de 2009. Con esta fuente, Aguilar intenta dar fuerza a su argumento.
    Pienso que el ejemplo está dispuesto a propósito para decir que en el país no hay tanta violencia de criminales organizados, sin embargo, sólo se está tendiendo una venda a nuestros ojos. Considero que hablar de homicidios –tema sobre el cual Escalante aporta varias estadísticas- no es lo mismo que hablar de homicidios relacionados sobre el crimen organizado. Es en este punto donde el aumento es alarmante. O ya se les olvidó la oleada de violencia producto del crimen organizado en 2007. Y 2008 pintó igual, 2009 va por las mismas.
    No digo que los medios digan plenamente la verdad, esto es muy cuestionable, sino que mi objetivo es decir que el ejemplo de la violencia no es claro.
    Las muertes que tienen que ver con el narco y otras organizaciones delictivas es lo que sube como la espuma y no los homicidios, en general. Precisamente, el trabajo de Escalante habla de números sobre homicidios, pero no habla de números sobre muertes que atañen a la delincuencia organizada. Sólo hay un dato aislado de 2008.
    En claro debe quedar que las estadísticas de homicidios manejadas por estos dos autores toman por igual una masacre en Michoacán donde se dejaron “narcomantas” que el homicidio del metro Balderas cometido por Luis Felipe Hernández Castillo.
    Finalmente, si la violencia aparece casi diario en los medios es porque el propio presidente Felipe Calderón ha tomado como estandarte de su gobierno la lucha contra el crimen organizado ¿cómo sabrá la población mexicana que se combate al narco? Pues a través de los medios. A esto se añade que el tema es abordado en todos los espacios informativos, lo cual evidentemente es sintomático de un problema muy grave en México. La delincuencia organizada y las muertes que esta produce no se deben enmascarar al amañar unas estadísticas para intentar decir lo contrario.

  4. César David Alemán on

    La nota
    “Si un perro muerde a un hombre no es noticia. Pero si el hombre muerde al perro ahí está la nota”. Nelson Notario Castro (profesor de géneros en la FCPyS de la UNAM)
    La labor de la información en los medios corresponde a una obligación de transmitir los datos de la manera más cercana a la realidad. Desgraciadamente los “puntos de vista” de cada redactor terminan por modificar la percepción del receptor y es así como cada quien (audiencia) tiene su inclinación ya sea de derecha o izquierda.
    Pero quien controla los medios controla la cultura y es así como se va determinando qué decir en cierto espacio de información y qué no.
    El entretenimiento parece estar rodeando a los medios, la espectacularidad ahora tiene el mayor rating en las televisoras, y periódicos como “La Prensa” tienden a seguir mostrando el lado morboso de un accidente con carácter de seriedad. A estos periódicos parece no interesarle el lado serio de la “nota”, pues sus encabezados están manchados con un amarillismo que sólo alimenta lo anterior expuesto.
    Por tal motivo es cuestionable la libertad de expresión, pues al democratizarse y así atender a la diferente audiencia, uno puede confundirse o tratar de “mentiroso” al redactor que no está en la corriente que nosotros buscamos.
    Considero que el verdadero interés de los redactores por hacer la nota, debería estar dirigido hacia el “qué, quién, cómo, cuándo, dónde, porqué y paraqué” del personaje o institución de la cual se está hablando, abordados desde una labor informativa y abandonando la labor opinativa, pues para eso hay otros géneros periodísticos.
    Por otro lado, no sólo la violencia ha sido objeto de esta espectacularidad. Actores políticos –tal es el caso de Enrique Peña Nieto- han comprendido cómo atraer a las personas desde éste fenómeno ¿Una bonita sonrisa representa una mejor mordida?

  5. Gabriela Torrentera on

    La importancia que los medios le dan a determinado suceso o personaje inconsciente o conscientemente afecta a la audiencia, los medios mexicanos parece que se esfuerzan por desinformar, distraer y entretener.

    La utilización de los medios de comunicación en general como un recurso para influir en la opinión pública y distraer a la población de los verdaderos temas importantes ya es el pan de cada día de todos los mexicanos.

    Resulta obvio que los medios se enfocan a diario en sacar “notas rojas”, hacen el recuento de los ejecutados el día anterior, o en el Gráfico no puede faltar la encuerada y el muertito. Es cierto que la realidad que muestran los medios no es la realidad de los mexicanos, parece que repitiendo imágenes violentas una y otra vez en sus cápsulas “desinformativas” lo único que buscan es aterrorizar a la población.

    Mientras que se informa que el promedio de homicidios están en 18 o 19 homicidios por 100 mil habitantes, a su vez 7 de cada 10 hogares mexicanos vive violencia intrafamiliar y la quinta encuesta nacional sobre seguridad 2007, hecha por el Instituto Ciudadano de Estudios Sobre la Inseguridad arrojó que el 79% de las personas que fueron víctimas de un algún delito no denuncia ante las autoridades y las principales razones fueron: 40% por pérdida de tiempo y 14% por desconfianza en la autoridad.

    La violencia en México se vive a diario de manera habitual y no la reflejan las cifras del crimen organizado: está en el maltrato intrafamiliar, en el llamado acoso escolar, en las extorsiones telefónicas, en el acoso sexual que va desde una mirada lasciva hasta el tipo que toca a una mujer en el metro o el tipo que te jala la bolsa, o el que se subió a asaltar un camión por unos cuantos celulares y 300 pesos.

    Me parece que si queremos echar un ojo a la violencia en México, es cierto que la violencia tal cual la presentan los medios no existe, pero si creemos que porque los homicidios se han mantenido en un promedio bajo la violencia ya no existe como tal en este país, pues estaríamos quedándonos con una realidad que no es la mexicana.

    Los actos violentos en México existen y debido a que los mexicanos nos hemos acostumbrado a la impunidad, que consideramos la denuncia como una pérdida de tiempo, es obvio que ni las cifras y ni los medios muestren la realidad de la violencia en México.

  6. Zeltzin Z. on

    ¿Informar o desinformar? No sabemos bien que es lo que hoy hacen los medios y por qué, pero de una cosa si se está segura, no están desarrollando su papel que es el de informar. Este es un gran dilema que se ha estado discutiendo en los últimos años, porque nos tenemos que enfrentar a notas amarillistas o a otras cosas que distraen nuestra atención de lo que está pasando en nuestros alrededores.
    Hoy en día los noticieros solo sirven para despistar a la sociedad, ya no informan, cubren los robos o cualquier tranza que hace el gobierno, ¿Por qué no dedicarse a abrirle los ojos a la sociedad, informándole lo que en verdad está pasando en nuestro país? Que si un noticiero es de derecha, que si el otro es de izquierda, que si yo apoyo a tal persona, que si hay mucho dinero de por medio… bla bla bla… muchas cosas pasan alrededor de estos medios, manejos sucios por debajo de la mesa y lo peor es que no ayudan en nada, queda decir que hay algunos medios que se pueden salvar de esto, que son la prensa escrita y una que otra persona que es analista y crítica.
    Por otra parte ¿podemos hablar de libertad de expresión? Actualmente estamos viviendo una época en la que hay mucha violencia, de morbo, etc. ¿Por qué hacer periódicos amarillistas? Porque el morbo es lo de hoy, la gente no se siente atraída sino ve este tipo de casos tan llamativos que son expuestos en varios periódicos que hay en nuestro país; el amarillismo es un elemento que le ha quitado la seriedad a los medios, a partir de esto vieron que se lucraba más con imágenes sangrientas o noticias más atrayentes sobre personas mutiladas debido a un accidente o diferentes razones, por lo tanto los medios se dedican a mostrarnos esto por la falta de interés de una noticia fructífera.


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