Reto intelectual
Por Álvaro Cueva, publicado en Milenio
Hoy le voy a proponer un reto intelectual: hablar bien del final de “Mañana es para siempre” que se transmitió la noche del domingo pasado.
¿Por qué le digo que esto es un reto intelectual? Porque como ya le había comentado, este melodrama seriado estuvo lleno de irregularidades que confirman el lamentable estado de nuestra industria telenovelera.
Pero hay algo que no me deja de hacer ruido alrededor de esta producción: ¿qué haría usted si trabajara para alguien que le ordenara manejar este material tan raro y que, para colmo de males, le exigiera un desenlace de tres horas de duración?
¿Se pondría muy digno y le respondería: no, no lo hago? ¿Estaría dispuesto a acabar con su carrera y a cerrarse las puertas de este negocio? ¿Dejaría de recibir un ingreso para perderse en las filas del desempleo?
Quiero pensar que los señores de “Mañana es para siempre”, como la mayoría de las personas que hacen telenovelas en nuestro país, viven en una especie de dictadura con pocas opciones e hicieron lo que pudieron.
Luego discutimos qué tan válido es hacer lo que se puede en este país, pero para haber hecho lo que pudieron hay que comentar varias cosas a su favor.
Primero, que su final no fue una mamarrachada plagada de números musicales gratuitos y de mal gusto con errores y situaciones inconexas.
Fue un desenlace estructurado para durar lo que duró donde la información fluyó en orden y pudimos ver lo mismo a una villana en llamas que a secuencias tiernas con niños indígenas y propuestas sociales.
Y, algo que se tiene que señalar: sus actores protagónicos todo el tiempo estuvieron en peligro, ya sea por las secuencias policíacas, por los efectos especiales o por el vuelo en globo aerostático que se inventaron para las últimas imágenes. ¡Guau! ¡Qué pantalones!
Felicidades, amigos de “Mañana es para siempre”. Éste no es el mejor de los mundos posibles, pero al menos ustedes no cayeron en las barbaridades en las que han caído otros.
Cambiando un poquito de tema, hoy es un día importante para la televisión y para toda la cultura popular del siglo XXI. Hoy “Bob esponja” llega a MTV.
¿Y? ¿Qué tiene esto de importante? Mucho porque Bob Esponja es uno de las grandes aportaciones de la televisión a la cultura pop de los últimos diez años y porque el dato de que esté saliendo de los canales infantiles a los canales de vanguardia es un acontecimiento.
Usted nada más póngase a pensar en lo que Bob representa para millones de hombres y mujeres de todas las edades, en su sentido del humor, y en lo que significa que hoy, en punto de las 22:00, este muchacho llegue a la misma pantalla a la que han llegado luminarias como Madonna y U2.
Si “Bob Esponja” no fuera un fenómeno, MTV ni lo consideraría. Así que prepárese para una noche diferente, única; la noche en que “Bob Esponja” llegó a MTV.
Otro programa que usted tiene que ver y que México debe comprar y adaptar es “The secret millionaire” que se transmite los miércoles a las 22:00 por BBC Entertainment.
Es un “reality show” donde un millonario diferente por capítulo deja su mundo de lujos y se va a vivir por varios días, de incógnito, a los barrios más pobres y peligrosos del Reino Unido con el pretexto de que está grabando un reportaje sobre cómo vive la gente y cómo trabajan las pequeñas fundaciones; para detectar oportunidades de responsabilidad social.
No sabe usted qué cosa tan más conmovedora porque después de probar la pobreza, el miedo y la desesperación, estos personajes realmente se comprometen con el pueblo, donan miles de libras para fundaciones olvidadas, apoyan a jóvenes talentos a los que nunca nadie les hubiera tendido la mano y hasta pagan bodas.
Hay suspenso, risas, llanto y algo precioso: los millonarios no se concretan a aventar dinero, quedan tan marcados por la experiencia que le dan seguimiento a sus donaciones, a sus nuevos amigos y el programa muestra cómo, meses después, estos empresarios y herederos vuelven a esos barrios y cómo todo valió la pena.
¿Por qué la televisión mexicana no se anima a hacer algo así? ¿Por qué nuestros millonarios no se atreven a hacer contacto con el México profundo y comparten, de otra manera, su fortuna y su corazón? ¿Por qué?
Vea “The secret millionaire”. Le va a encantar.