¿Qué hace Slim en el New York Times?


 

Samuel García, Milenio

Ayer se conoció un paso más del empresario Carlos Slim en su proyecto de consolidación del negocio de comunicaciones globales en esta parte del mundo.

Las agencias de información dieron a conocer que el empresario adquirió a través de Inmobiliaria Carso 6.4 por ciento del capital de New York Times Company, la casa editora del prestigiado The New York Times y otra docena y media de periódicos que edita la compañía —entre los que sobresalen The Boston Globe e Internacional Herald Tribune—, además de una estación de radio y decenas de portales de internet.

 

La operación reportada ayer a la Securities and Exchange Commission por la empresa pública estadunidense que controla la familia Ochs-Sulzberger, habría implicado un desembolso cercano a 200 millones de dólares al precio actual de la acción, aunque esta información no se dio a conocer de forma oficial.

 

Si bien esta operación puede ser puramente especulativa (“financiera”) como lo declaró el propio empresario a reporteros en la Ciudad de México, no se puede olvidar que desde hace tiempo Slim viene consolidándose como el magnate del triple play en esta zona del mundo. De hecho ya anteriormente estuvo interesado en incursionar en el negocio de los periódicos en México y, en general, en la generación y distribución de contenidos diversos para televisión, internet y radio. En días pasados se publicó un estudio de Signals Telecom Consulting (“Estrategias de IPTV en América Latina”), en el que se concluye que Telmex se convertirá en el jugador dominante de la televisión por internet (IPTV) en América Latina —por encima de Telefónica—, con 31 por ciento del mercado y una facturación estimada cercana a 4 mil millones de dólares en un lapso no mayor a cinco años.

 

Una operación como la que acaba de firmar Carlos Slim no puede pensarse desasociada de su principal proyecto empresarial, aun cuando en un primer momento se etiquete sólo como inversión especulativa.

 

Slim no da paso sin huarache. Y en esta incursión del empresario en el NYT es probable que comparta la tesis del multimillonario Warren Buffett, en el sentido de que los periódicos continuarán siendo negocio como generadores de contenidos altamente especializados e influyentes, siempre y cuando dejen de resentir las presiones de los inversionistas como empresas públicas.

 

Pero mas allá de si a Slim le interesa en serio el NYT como negocio, su participación y la de sus hijos en el directorio accionario de la compañía estadunidense le permitirá acercarse a uno de los gigantes de los contenidos en el mundo y evaluar —desde una posición privilegiada— las decisiones que deberá tomar en el futuro cercano sobre las alternativas para consolidar la construcción del mayor proyecto integral —una especie de gigantesco “closter”— de telecomunicaciones y contenidos de la región y del mundo.

 

Es esta brutal sed de “aprendizaje” del empresario —a través de participaciones accionarias menores en organizaciones líderes— una de sus estrategias más rentables.

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