Martí: no al montaje mediático

Ricardo Alemán, El Universal

 

Ahora resulta que ante problemas extremos como la violencia y la inseguridad, gobernantes y políticos nos quieren convencer con bisutería mediática. El reino del spot.

 

Pero lo cierto es que salvo los fanáticos amarillos, azules o tricolores —los hay de las tres religiones—, pocos ciudadanos estarían dispuestos a creer, a ciegas y sordas, en la palabra de un gobernante o político.

 

A pesar de eso, el reputado filósofo español Fernando Savater suele decir que los políticos y gobernantes tienen en la mentira y el engaño parte esencial de su naturaleza. “Nos quejamos de que los políticos mienten, pero en forma inconsciente les pedimos que lo hagan. Nunca los votaríamos si dijeran la verdad tal cual es… de modo que aquí hay una especie de paradoja; por un lado no queremos ser engañados por los políticos, pero a la vez exigimos que lo hagan”; que nos engañen. (Los Diez Mandamientos en el Siglo XXI, pág. 47).

 

¿Realmente los mexicanos rechazamos el engaño de gobernantes y políticos? ¿O nos gusta porque es parte del credo partidista? A partir del espectáculo mediático que vimos con la detención de los supuestos criminales de Fernando Martí por parte de “eficientes policías” del GDF, pareciera que, en efecto, una porción de ciudadanos disfrutamos el engaño. Bueno, se llegó al extremo de sacar un spot alardeando la detención de la banda de La Flor, antes incluso de que se diera a conocer la captura.

 

¿Pero cuántos se atreven a expresar una duda razonable sobre la veracidad de esa “telenovela” que parece montar el GDF? Está claro que la religión política de muchos les impide la duda elemental y otros creen que es “políticamente incorrecto” cuestionar lo que haga Marcelo, porque trabaja por una causa mayor: llegar al poder.

 

Y precisamente ahí es donde aparece el hilo fino del spot previamente preparado y los tours en radio y televisión, ya que existen muchos indicios de que hay una respuesta puramente mediática para revertir la decreciente popularidad de Ebrard.

 

Vamos a los datos duros. Apenas el pasado lunes se difundieron encuestas —Milenio, Reforma y Excélsior— en donde la confianza ciudadana en gobernantes y políticos está por lo suelos. En Milenio, de 20 actores sociales y políticos los diputados ocupan el lugar 19 en las preferencias —más desprestigiados incluso que los policías— con 12% a favor y 53% en contra; la posición 15 la ocupan los senadores con 15% de aceptación y 46% en contra, y el sitio 11 los gobernadores, a los que reprueban 43% y avalan sólo 20%.

 

Al mismo tiempo Reforma publica una encuesta sobre la calificación de los capitalinos a Ebrard, a quien aprueban apenas 50%, reprueban 45% y en promedio su calificación de aceptación no alcanza el 6, ya que se queda en un penoso 5.8%. En tanto, Excélsior mide la popularidad del perredismo. Revela que, en efecto, el más conocido es AMLO, pero es rechazado por casi la mitad de los que lo conocen.

 

Según la encuesta, el primer lugar de opinión positiva en el PRD lo tiene Amalia García, a pesar del cuestionado gobierno en Zacatecas; le sigue Lázaro Cárdenas Batel; el tercer lugar lo ocupa su padre, Cuauhtémoc Cárdenas; de manera sorpresiva Ruth Zavaleta está en cuarta posición y hasta el quinto sitio aparece Ebrard, que en la encuesta de Excélsior también aparece reprobado con un 5.6% de aceptación.

 

¿Quién está urgido de golpes mediáticos para recuperar su imagen; detener la caída y recobrar los puntos que, dentro del perredismo, y en general, en el concierto de presidenciables lo van dejando rezagado en una carrera presidencial que es de resistencia? Ebrard, el político que pese a ser jefe de Gobierno —con todo lo que eso implica en imagen— ocupa el quinto lugar en el PRD, es rechazado ya por la mitad de los capitalinos y reprobado en su desempeño.

 

Pero no es el único caso. También el pasado lunes el presidente Calderón dio a conocer la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos para 2009, y el rubro de “seguridad” se incrementa en 50% respecto del año anterior; la PGR eleva su partida presupuestal en casi 30% y el sector social en 26%. ¿Qué quiere decir todo lo anterior? Que también el gobierno de Calderón le apuesta todo a la seguridad.

 

Es decir, que a través de montajes, campañas mediáticas y golpes presupuestales, las de 2009 serán elecciones de la seguridad, como aquí lo dijimos el pasado 21 de agosto. Sin embargo, para los ciudadanos la única voz atendible será la de los hechos.

3 comentarios hasta ahora

  1. Alejandra Rivera Ríos, estudiante de la UNAM on

    La fiesta del Chivo

    Es cierto que a los mexicanos les gusta que les vendan falsas promesas. Les encanta el drama de telenovela. Basta con prender la televisión y observar la clase de anuncios que bombardean nuestro país todo el tiempo, los miles de productos maravilla que se venden en el mercado…a fin de cuentas, un político lo que vende para ganar es la imagen de sí mismo, para posicionarse y conseguir el tan ansiado voto. Los actores políticos del suelo mexicano están mucho más preocupados por vender esta mercancía que por desempeñar su labor correctamente.

    Pero incluso este “realismo mágico” tiene un límite. La inseguridad es algo cada vez más común y al parecer, una amenaza imparable. Capturar a los supuestos secuestradores de Fernando Martí no es ni siquiera un paso; es tan sólo una treta, una falacia más que, al parecer, la ciudadanía ya no está dispuesta a tolerar. Todo esto me recuerda la novela de Vargas Llosa, “La fiesta del Chivo.” Sólo que en este caso, bien podemos hablar de chivos expiatorios.

    ¿No hay nadie capaz de alejarse de este nido de corrupción? Lograr convertir a la ciudad de México en una metrópoli segura es tarea titánica, casi imposible. La solución no está en manifestarse en masivos mítines blancos o en equipar mejor a los policías, en comprobar la supuesta eficacia de las autoridades mediante spots con pruebas fabricadas; ni siquiera en reformar las leyes. Tendría que cambiarse toda la idiosincrasia mexicana para erradicar problemas tan profundos y graves como éste. En el fondo, todos los mexicanos son unos ególatras que no se preocupan por su prójimo ni saben trabajar en equipo.

    El día en que las personas aprendan a pensar, a unir esfuerzos, a respetarse, podría replantearse la ideología y las verdaderas causas que derivan en los miles de problemas que México enfrenta y arrastra desde hace siglos. Sólo entonces habrá terminado la fiesta del chivo.

  2. Samantha Sadat (estudiante de FCPyS, UNAM) on

    “Después de ahogado el niño a tapar el pozo”, pero depende de que niño sea se tapa el agujero o no. Martí movió cielo mar y tierra para pedir justicia por la muerte de su hijo, fue a todos los noticiarios del carrusel, ha sido tema desde casi un mes. Convoco a una marcha, hizo recomendaciones a las autoridades para que dejaran el cargo si estos no eran capaces de ejercerlo.

    A ya un mes del hecho, se captura a los presuntos responsables de la barbarie que conmovió e indigno a México, el resultado de esto es nada de avances con los puntos propuestos en su junta de seguridad y una lista de spots listos a ser exhibidos.

    Como si el ejercicio político se diera a través de ellos, los spots han resultado una salida fácil, no es sencillo enfrentar a la iracunda población que espera una respuesta a sus problemas o en su defecto a los reporteros, periodistas quien por ellos no enteramos de lo que sucede. Solo faltaba que Roberto Campa anunciara su renuncia a través de un spot.

    Los tacos de lengua son los más vendidos y no por esto los más consumidos, lo único que esperamos como ciudadanos que somos es la pronta resolución y no con esto me refiero a que dejen su puesto o acaso la moraleja del caso Martí es ¿hay que ser amigo de Marcelo o Felipillo para que tu caso sea atendido?

  3. Alvarado Miranda Ana UNAM on

    Sin engaños no somos mexicanos, claro esta que nosotros como buenos ciudadanos de este lindo y no muy seguro país, creamos nuestra propia imaginación sociológica a partir de las promesas de cualquier tipo de candidatos.

    si nos mienten mal, sino lo hacen no les creemos. así es como funciona. necesitamos que nos creen un mundo bella par poder votar por ellos, que nos hablen con palabras para poder convencernos. Y para eso los spots publicitarios y propagandísticos se pintan solos.

    En estos momentos, cualquier candidato tratara de llegar a sus supuestos votantes enfocándose a la seguridad que tanta falta nos hace.

    Pero esa seguridad y resolución de casos debería ser pareja, no para aquellos que tengan “palancas” en el poder. Todos, alguna vez, sufrimos esa delincuencia, a unos nos quitan lo poco que tenemos y a otros lo que tanto les sobra.

    Esta perfecto que los funcionarios de gobierno se movilicen para solucionar ese problema, pero ya basta de mentir y agarra solo a “los presuntos” secuestradores, ladrones, etc., deberían ser los verdaderos lacras los que paguen sus crímenes y no personas que agarran de cualquier esquina para calmar a la sociedad ante un problema que, al paso al que vamos, no tarda en explotar.

    Ojala y no tuvieran que pasar más cosas tan devastadoras y en cierto sector de la sociedad para que el gobierno haga algo a favor de la seguridad nacional.


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