Fin del Informe

Sergio Sarmiento, Reforma

 

Los diputados y senadores que promovieron la eliminación del mensaje político del Ejecutivo en la ceremonia de apertura del periodo ordinario de sesiones del Congreso se sienten aparentemente orgullosos de haber despojado al Presidente de un foro importante para expresarse. Pero ellos mismos se hacen tontos. El mandatario sigue teniendo muchas oportunidades para estar presente en los medios de comunicación y de expresar sus posiciones. Esto lo hemos visto en los últimos días, ya que el presidente Felipe Calderón ha comprado espacios en la televisión de cinco minutos diarios a las 9:45 de la noche. Aun cuando el jefe del Ejecutivo haya decidido no pronunciar un discurso en Palacio Nacional como estaba previsto, quizá para evitar una mayor furia de los legisladores, sabe que puede ordenar una cadena nacional cuando lo requiera.

Quienes se quedarán sin la oportunidad de aprovechar este 1o. de septiembre para sus propósitos políticos serán los dirigentes de las bancadas legislativas. La vieja ceremonia del Informe presidencial les daba, después de todo, una oportunidad para fijar sus posiciones en la “más alta tribuna” de la nación. Ni los medios de comunicación ni la gente les prestaban tanta atención como al Presidente, pero sin duda obtenían más de la que generan sus discursos habituales. Ahora no habrá ni siquiera esa ventana. Quienes realmente salimos perdiendo, sin embargo, somos los ciudadanos. Nosotros, los que financiamos con nuestros impuestos todo el costoso aparato estatal, tenemos derecho a que el Presidente nos informe sobre lo que está haciendo y sobre lo que piensa hacer. Pero los legisladores nos han quitado también este derecho.

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  1. Raquel Gisela Jara Sixtos UNAM on

    El formato del Informe Presidencial, que en alguna época fue el Día del Presidente, sólo se prestaba para que los legisladores “representantes del pueblo” hicieran su circo y tuvieran la atención del país en red nacional. Y no hablo solamente de un sólo partido, todos los partidos en su momento han tenido sus lapsus brutus. Fue una excelente decisión eliminar la ceremonia y apegarse literalmente a lo indicado en la Constitución.

    ¿Debemos pensar en otro formato que haga pública la rendición de cuentas del Jefe del Poder Ejecutivo? Desafortunadamente la política tiene tan poca credibilidad en estos días que tampoco es posible pensar en algún otro formato para el informe, digamos mesas de debate, encuentros con representantes ciudadanos y de los partidos, etc. ¿Qué impediría al partido en el poder seleccionar a los asistentes al debate? ¿Qué aseguraría un comportamiento adecuado de los partidos de oposición para realizar un verdadero intercambio de ideas?

    Nos falta mucho, pero mucho camino para ser un país verdaderamente democrático. La calidad de nuestro país se ve en la calle, donde tiramos basura, no respetamos las señales de tránsito, cruzamos las calles por cualquier lugar, aventamos lámina a todos los autos, sobornamos a la autoridad en nuestro beneficio. La educación y los valores se enseñan desde el hogar y se reflejan en la vida diaria, hoy están olvidados.

    Mientras tanto, nos seguiremos conformando con los mensajes de 5 minutos, en los que solamente el presidente tiene la palabra y todos los demás escuchamos.


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