Un informativo independiente: Democracy Now

Jesús Anaya Rosique, Milenio

 

Reseñaremos hoy un programa informativo diario* que se difunde en 726 emisoras de radio, TV y por internet en EU, Canadá, Latinoamérica, Europa, Asia y Australia, que además ofrece un boletín en español. Esta amplia red sugiere que una fracción importante de la población en EU persigue un punto de vista progresista sobre la actualidad, basado en un periodismo crítico. Democracy Now (DN) fue creado por la periodista Amy Goodman en 1996 y se transmite hoy en radios universitarias, cooperativas, la radio pública nacional NPR, cadenas de televisión por cable o satélites, sin olvidar internet (donde se difunde video, audio y texto). Los limitados ingresos del programa proceden sólo de donaciones (oyentes y asociaciones), de derechos pagados por los difusores y de la comercialización de DVD y camisetas. Esto garantiza su independencia y que funcionen sin fines de lucro, ni vínculos con partidos o recursos publicitarios, patrocinios de empresas o fondos públicos.

 

En EU el periodismo político ha perdido el filo crítico frente a los intereses dominantes. DN juzga críticamente a todos los que detentan el poder, sean republicanos o demócratas y no actúa como “eco” de la comunicación oficial. “Todos los gobiernos mienten” recuerda Amy Goodman y puntualiza que “una de las reglas básicas del periodismo es interesarse por la gente que sufre las consecuencias de las políticas impuestas al país”.

 

El esfuerzo cotidiano que le exige a su equipo profesional la preparación de un informativo de calidad le impide realizar grandes investigaciones de campo. Su fuerza reside más bien en la elección de los invitados y en un análisis de la actualidad que refleja una jerarquía distinta a la de los grandes medios. Sus productores se basan en fuentes accesibles a todos, en particular de internet, que les permite elegir temas y enfoques que casi nunca se encuentran en otros medios, pero que vuelven su trabajo editorial aún más incisivo. Sus invitados son periodistas, ciudadanos comunes, intelectuales, funcionarios electos, militantes, artistas comprometidos y representantes de diferentes ONG: Noam Chomsky, Naomi Klein, Ralph Nader, Robert Fisk, Arundhati Roy, Edward Said, Evo Morales, Hugo Chávez… Esta lista confirma que DN busca la expresión de una sensibilidad progresista ausente de las ondas.

 

Tras los atentados del 11 de septiembre, DN alertó contra la manipulación oficial y no ha dejado de informar sobre las distintas formas de protesta contra la aventura militar en Irak. Negarse a respaldar la versión oficial y utilizar fuentes de información diversificadas permite ofrecer a sus oyentes una imagen fidedigna de lo que sucede en Irak y en EU.

 

Es difícil apreciar la audiencia real del programa y la orientación política de sus oyentes por la heterogeneidad de su red de difusión. Sus fieles tienen una alineación progresista, aunque “…muchos estadunidenses, de izquierdas o derechas, encuentran aquí un punto de vista más o menos razonable y honesto de lo que pasa en el país”. Amy Goodman explica que por encima de las diferencias políticas, muchos ciudadanos rechazan los ataques a la vida privada y el creciente poder que ejercen las grandes empresas.” Las familias de los soldados están horrorizadas por el precio que pagan sus hijos, mientras que los hijos de los poderosos se han salvado de la guerra”.

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