Televisa, Creel y sus fantasmas…

Por Regina Santiago Núñez, profesora de periodismo en el Departamento de Comunicación de la UIA.

 

Mucha tinta… mucha saliva ha corrido ya en diversos medios respecto a la forma en que Santiago Creel fue difuminado en un noticiario de Televisa. ¿Puede agregarse algo al debate?  He aquí algunos datos que quizás contribuyan a la reflexión. Se habla de que Televisa ha boicoteado al senador panista, Santiago Creel y que la exposición del video prueba la ofensiva de la televisora contra el legislador.

 

Pero quizás también tendríamos que preguntarnos quién saboteó a Televisa, pues la forma en que se manipuló el video podría haber sido un acto deliberado para exhibir a la empresa. ¿Quién ganó y quién perdió con el incidente? En un análisis del caso, Jenaro Villamil publicó el domingo 20 de julio en Proceso: “Al borrarlo digitalmente, Televisa logró algo que parecía imposible: la resurrección política de Santiago Creel, apenas unas semanas después de ser humillado por el líder de su propio partido al relevarlo de la coordinación de la fracción panista en el Senado”.

 

 

Esa fue la manera en que Villamil presentó su conversación con Santiago Creel (consignada en este observatorio). Sus observaciones  ponen el dedo en la llaga. Creel era una especie de cadáver político; para Televisa, era una especie de traidor a quien convirtió en fantasma. Pero un video mal editado hizo que la opinión pública atrapara a la televisora con los dedos en la puerta… y Creel dejó su condición de fantasma y de cadáver político. ¿Cómo operó exactamente la resurrección de Santiago?

 

Reforma y el reporte del Senado

El lunes 14 de julio, el diario Reforma difundió un juego de imágenes bajo el título: Borran a Creel. Aparecía, marcada con un círculo, la imagen difuminada que el consorcio transmitió el miércoles 2 de julio  en el noticiario matutino, conducido por Carlos Loret de Mola.

 

La nota atribuye a un monitoreo realizado por la propia Cámara de Senadores el reporte de que en uno de los noticiarios de Televisa la imagen del presidente de la mesa directiva del Senado fue difuminada digitalmente. Reforma señala que el video le fue entregado el 13 de julio por el Senado.

 

El diario acompaña la nota con una fotografía en la que se ve la imagen difuminada de Creel (que aparece enmarcada en un círculo rojo), y se contrasta con otra fotografía en la nadie está difuminado. Si se observa detenidamente la fotografía con la imagen difuminada se verá que hay otras figuras, no solamente la de Creel, que aparecen borradas.

 

Surgen entonces algunas preguntas: ¿Por qué sólo se denuncia una acción contra Creel si fueron varios los senadores borrados? ¿Por qué el área de monitoreo del Senado “se tardó”  11 días en detectar la falta? ¿Por qué entregársela a un diario y no elegir otros conductos para denunciar el hecho? Las preguntas cobran mayor relevancia si se considera que el mismo día de la denuncia, el senador Creel reposicionó ante los medios su versión de que fue destituido de su cargo como líder de los senadores panistas “por su mala relación con las televisoras”.

 

Hay quienes sostienen que en política no hay coincidencias. Quizás el “postergado” informe del área de Comunicación del Senado y el anuncio del panista agraviado coincidieron porque así convenía a los interesados; quizás el Senado en su reporte y Reforma en la difusión del mismo sólo mencionaron  la agresión a Creel porque, nuevamente, ese sesgo era el más conveniente.

 

Sin embargo, la obligación del analista es considerar no sólo lo que se dice, sino también lo que se calla. En este caso, el silencio del área de comunicación del Senado y de Reforma, contribuyó a generar la idea de que Creel fue víctima de Televisa. Hay quienes consideran que no hay duda de que la televisora tuvo interés en dejar constancia de su disgusto con el senador Creel, pero en el caso específico del video alterado, él no era el único afectado.

 

¿Por qué dejar huellas de un ilícito?

 

Resulta inadmisible que los medios de comunicación diriman sus conflictos con miembros de la élite política o empresarial manipulando la cobertura informativa de sus noticiarios. Sin embargo, en México y en muchas partes del mundo es una práctica común. También lo es que los políticos afectados busquen sacar provecho propagandístico de la denuncia de tales hechos (reales o ficticios).  Este observatorio ha dado seguimiento puntual a las denuncias del equipo de McCain respecto a que The New York Times le rechazó un artículo en que pretendía contrastar su posición con la de Obama respecto a la guerra en Irak.

 

En el caso Creel-Televisa hay otro aspecto que llama la atención. Para hacer patente su disgusto con Creel, Televisa cuenta con muchos recursos. El silencio sobre las actividades y declaraciones de Creel era un instrumento eficaz. La edición de imágenes en que apareciera el senador también era otro recurso. Un técnico medianamente capaz podía cortar las escenas en que apareciera Creel y sustituirlas con imágenes de archivo. De esa manera no habría forma de comprobar un boicot o una agresión contra el senador. Sin embargo, quien editó el reporte en el noticiario de Carlos Loret utilizó un método que dejaba huellas; que con una simple revisión permitiría probar que Televisa tiene una política adversa a Creel. ¿Fue el error de un técnico bisoño? ¿Fue un sabotaje producto de los conflictos internos de la televisora? Sólo ahí dentro tienen la respuesta. Pero es importante que el ciudadano común, el televidente, recuerde que en política no existen coincidencias; la resurrección de Santiago tuvo, quizás, que ver con otros fantasmas.

 

 

 

 

 

 

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