Tips para sospechosistas
Carlos Marín, Milenio
Entre la mayoría de priistas y frentistas de la Comisión Permanente del Congreso debe haber algunos que, si leen cuando menos periódicos, han de estar avergonzados y arrepentidos por la estulta petición a Felipe Calderón de cesar al director del Centro de Información y Seguridad Nacional.
Dos chismezazos dieron pie al bochornoso desatino: la contratación efímera de una empresa dizque dirigida por una panista, y la denuncia del senador Manlio Fabio Beltrones por espionaje en su contra y de sus familiares.
Sorprende el menosprecio que se tienen los legisladores: suponen que, pese al inmerecido pero trascendental cargo que ostentan, pueden ser ignorados por las instituciones legales o por sociedades criminales.
De la empresa, su directora Laura Ballesteros dijo en radio a Ciro Gómez Leyva (y se publicó el viernes en MILENIO) que Diseño y Estrategias Político-Legislativas no tenía dos, como aseguró Beltrones, sino más de nueve meses de fundada cuando la contrató el Cisen; que cobró un millón de pesos por el trabajo de “sistematización de datos de acceso público”; que su relación con ese organismo concluyó en diciembre del año pasado, y que su supuesta relación con el PAN “es inexistente”.
Sobre el expediente “negro” que con sobrada razón agravia al senador, todo indica que se trata del mismo potaje de babosadas y calumnias en que se basó el ex dirigente nacional del PAN, Manuel Espino, para publicar en su libro Señal de Alerta una venenosa “ficha” que reprodujo ayer domingo El Universal, donde, a partir de “información periodística”, sobresale su propia vieja opinión de Beltrones como un “hombre peligroso”; su ¿sospechoso? ¡lugar de nacimiento! (Villa Juárez, Sonora); su… ¡licenciatura en economía!; su… ¡trayectoria política!; las habladurías acerca de sus negocios y fortuna, “aunque con poca claridad de los datos y limitación en las fuentes”; el haber promovido, ¡desde 1991!, “movilizaciones masivas y un plantón permanente” en Guaymas (¿habrá sobrevivientes?); la mentira de que cuando fue gobernador tuvo “prestado” a Mario Aburto para interrogarlo sobre el asesinato de Luis Donaldo Colosio; que impulsó una candidatura presidencial con… ¡un video en el que Colosio hablaba de las virtudes de Zedillo!; los ilusorios “vínculos con el narcotráfico” que le fabricaron en el New York Times, y la perla de que esta misma insidia era sostenida por el ex subprocurador que sacó de México más de nueve millones de dólares en mochilas deportivas, Mario Ruiz Massieu.
Un tercer texto que los diputados y senadores de la Permanente debieran leer (para después darles una mortificada explicación a sus familiares y amigos y, aunque la mezquindad inhibe, también disculparse con el director del Cisen) es el de Luis González de Alba en esta misma edición, a fin de que tengan al menos una idea básica de lo que los servicios de inteligencia en cualquier Estado tienen obligación de hacer.
Todavía no hay comentarios
Replica