Televisa y Univisión en la Corte
Enrique Galván Ochoa
Un matrimonio televisivo de 16 años, plagado de mutuas acusaciones de infidelidad y mala fe, llegará hoy a un tribunal federal de Los Ángeles, California. Grupo Televisa reclama 100 millones de dólares en royalties a Univisión, con quien tiene firmado un contrato para proveerla de telenovelas, programas deportivos y de entretenimiento hasta el año 2017. Eventualmente tendrán que comparecer ante el juez Emilio Azcárraga III y Haim Saban, el también multimillonario que se quedó con Univisión al retirarse Jerry Perenchio, quien compró, junto con el famoso Tigre y Gustavo Cisneros, el magnate venezolano, la que hoy es la cadena de televisión número uno de habla hispana en Estados Unidos. Fue un supernegocio: cada uno aportó 33 millones de dólares, pero cuando la empresa cambió de manos, el año pasado, Perenchio, Cisneros y Emilio III recibieron mil 300 millones de dólares cada uno. Sin embargo, Emilio III no está satisfecho. El año pasado los anuncios que Univisión facturó por la programación de Televisa sumaron 530 millones de dólares –la cuarta parte de las ventas totales de 2 mil 100 millones de dólares–, pero Univisión sólo le pagó 145 por concepto de royalties. Al parecer no es la cuestión monetaria la que está en el fondo del litigio. Emilio III no quedó contento con que Univisión fuera vendida a Haim Saban, la quería para él. Recientemente anunció que selló un acuerdo con Telemundo –el principal competidor de Univisión– que conlleva la transmisión de su programación a través del canal 9 –sería la tercera cadena nacional–, así como la producción conjunta de telenovelas. Quiere cancelar, pues, su contrato con Univisión, pero el tribunal federal de Estados Unidos podría obligarlo a permanecer atado hasta el año 2017. Toda una telenovela, sólo faltan las lágrimas de María Sorté para llorarla.
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